Todos merecen amar lo que hacen y ser felices en el trabajo, después de todo pasamos casi la mitad de nuestras horas del día ahí. Sin embargo la vida suele generar mucho estrés, la sociedad tiene un nivel alto de exigencia por lo que la mayoría de las personas viven sobre una carga alta de tensión, no solemos diferenciar las prioridades, las necesidades y las responsabilidades. Tras todo esto resulta complicado iniciar cada día laboral con la mejor actitud posible.  Lo que buscamos con este artículo es darte algunas recomendaciones que te saquen de la rutina y logre mejorar la actitud del día a día laboral, vender el estrés y aumentar el bienestar en el ambiente laboral

  • Reinicia tu cerebro. Antes de llegar al trabajo, en lugar de concentrarse en todo lo que tiene que hacer hoy, piensa en lo que más le gusta de tu trabajo. Tal vez hay tareas particulares que usted disfruta, tal vez su equipo es genial para trabajar o le encanta interactuar con los pacientes, o tal vez esté agradecido de que sus vacaciones se presenten pronto. Encontrar aspectos positivos de la vida laboral para concentrarse le ayuda a recargar energías para enfrentar el día.
  • Crece profesionalmente, no dejes de formarte. Hoy en día evalúa lo siguiente: ¿cómo contribuye tu posición actual a tu desarrollo profesional general? ¿Todavía estás aprendiendo nuevas cosas interesantes y aplicándolas? ¿Estás obteniendo todo lo que necesitas? ¿O necesita mejores recursos o más capacitación? Vive etapas en tu profesión que necesiten irse superando, de esta manera te mantienes actualizado y refrescando tus conocimientos. Por ejemplo: Asistir a congresos de manera habitual, cursos de fines de semana, certifícate en técnicas nuevas, algún curso inclusive de manejo de personal o quizás fotografía, todo suma.
  • Limpia tu espacio de trabajo. Si tienes un montón de papeles esparcidos por ahí para que no te olvides de las cosas, haz una lista de todo lo que tienes pendiente en tu escritorio para que puedas abordarlos uno por uno, luego guarda todo. La mayoría de nosotros instantáneamente comenzamos a sentirnos mejor y menos estresados ​​en un entorno limpio, ya sea que lo admitamos o no. Y mientras que el “desorden creativo” puede tener su lugar en la vida, los montones de papeles vacilantes rara vez cuentan. Y al hablar de escritorio nos referimos a cualquier área de trabajo, consultas con historias clínicas, despachos con diferentes uniformes, laboratorios llenos de modelos de pacientes etc. Ordena tu ambiente de trabajo y todo se verá más liberado.
  • Limpia tu cerebro. Tómate un tiempo en analizar todo tu entorno, has un análisis completo de cada rincón, lo que le espera, qué llamadas se deben hacer, qué empleados necesitan ser entrenados, qué le preocupa, que pared debe de ser pintada, anote todo. Una vez que haya hecho esta megalista compleja, úsala como base para una nueva lista más organizada. Esta vez, prioriza. Claro, todo lo que hay allí es importante, pero ¿qué artículos pueden esperar otro día y cuáles no? Plantee una solución con fecha para cada cosa y ejecútela.
  • Divide y vencerás. Cuando el montón de proyectos podría ser escalado por algún montañistas debido al tamaño tan bestia que genera ponerlos todos en un lote juntos, es fácil sentirse abrumado, especialmente en un mundo que afirma que la multitarea siempre es una virtud. Pero apagar el ruido y elegir un objetivo del tamaño de un bocado, que se puede alcanzar para enfocarse primero, puede hacer que el trabajo se vuelva manejable nuevamente. Si su tarea más apremiante es enorme, corte un trozo manejable y comience allí. Si es necesario, escríbelo en una lista de tareas pendientes por sí mismo y tíralo con gran entusiasmo cuando termines. Piensa siempre en el lema que dice: “divide y vencerás” esa es la idea, un gran proyecto es más asumible si lo dividimos en pequeños proyectos.
  • No dejes que los problemas se agraven. ¿Tienes un problema que te hace sentir preocupado, incluso cuando no estás pensando en eso? Tal vez haya una llamada telefónica molesta que necesita hacer, o un problema importante para los empleados que ha estado postergando, no lo sigas postergando, soluciónalo cueste lo que cueste. Como dijo Mark Twain, “si es su trabajo comer una rana, lo mejor es hacerlo a primera hora de la mañana”. Consiga su peor pesadilla con anticipación, y luego se sentirá mejor.
  • Haz pequeños buenos hábitos. A veces, los grandes proyectos se sienten inaccesibles, un conjunto interminable de archivos de pacientes que necesitan ser enderezados, por ejemplo, o un atraso de las cuentas que necesitan volver a facturar. Es vital dividir el trabajo grande en pequeños subproyectos, por ejemplo los archivos de los pacientes irlos ordenando por orden alfabético y así vas aumentando tu efectividad. A veces también ayuda establecer horarios en los que vas a dedicarle a cada tarea, aunque sean 10 min diarios iras creando rutinas y así se hará todo más fácil, por ejemplo: justo 1 hora antes del descanso del almuerzo llamar a todos los pacientes del día siguiente para confirmar visitas.
  • Tomar un respiro. Manejar su carga de trabajo puede hacer que se sienta más feliz en el “ahora”, pero también sabemos que el descanso y el ejercicio adecuados son, si no más, importantes para aumentar la salud y la felicidad, vital para reducir el estrés. Durante el trabajo de escritorio, haga un descanso de simplemente pararse más a menudo o mirando más allá de la pantalla de su computadora. Y durante todo el día, de tomarse un momento para respirar más profundamente, para hacer una breve caminata durante los descansos, recuerde que cada esfuerzo físico que puede hacer es bueno para su cuerpo y su salud mental.
  • Practique la positividad. Cada vez más se demuestra que la forma en la que percibimos el mundo influye en cómo nos sentimos al respecto. Las personas que se describen a sí mismas como optimistas o se consideran “afortunadas” ven oportunidades que otros no ven. Además, las personas felices son más productivas. Desafíate a tí mismo para reformar los obstáculos como oportunidades, incluso si no es natural. Y presta atención a lo que te motiva, en el trabajo y fuera de la oficina, para que puedas trabajar más en tus rutinas diarias.
  • Piensa en ti mismo. Está bien concentrarse primero en su propia felicidad, incluso si estás a cargo de un equipo debes de ser capaz de transmitir todo lo que buscas en tus compañeros de trabajo, predicar con el ejemplo, así que trabaja en tu felicidad para poder pedir la de los demás.

Toma todos estos consejos, incluso compártelo con todo tu equipo, la información jamás debe de ser propiedad exclusiva de una  persona, los beneficios se multiplican si haces partícipe a todos, al final lo que se busca es vivir en un mundo mejor.

Desde DentPro esperamos que te motive y te ayude a mejorar tu ambiente de trabajo.